Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
Historia general del pueblo dominicano 255 bien encargarme de la fábrica de paquetes de cartuchos; de manera que tengo muchos, si los que entregare el portador no fueren bastantes, pueden mandar a buscar los necesarios; estoy haciendo mil quinientas lanzas con el objeto de formar un buen regimiento de voluntarios». Más adelante, el 19 de marzo, el general Vásquez informó a la Junta Municipal de San José de las Matas del envío de 30 paquetes de cartuchos de a 25 cartuchos cada uno y 22 lanzas para distribuir en la división apostada en la frontera y el envío de un armero «para que componga los fusiles y demás armas que hay descompuestas». 15 Pero para mantener toda la tropa había que comprar víveres, para lo cual se recurrió a préstamos. Ramón Mella y Pedro de Mena informan el 21 de marzo de 1844 a la Junta Central Gubernativa que «hemos tomado la prudente medida, como se practica en todas las naciones, de convocar a todos los vecinos y habitantes de la Común que cuenten con algunos bienes D ÀQ GH TXH YROXQWDULDPHQWH SUHVWHQ VXV VRFRUURV IDFLOLWDQGR FDGD XQR OD suma que pueda, garantizándolo con un recibo que les sirva de documen- to para cuando la nación esté en aptitud de cubrir el crédito a que hoy se encuentra comprometida». Informan que obtuvieron 1,900 pesos de ocho ciudadanos santiagueros. 16 El ánimo de la tropa decaía y resultaba necesario restablecerlo de varias maneras. Dos días antes de la Batalla del 30 de Marzo el coronel Francisco Caba le decía al comandante del cantón de San José de las Matas: «facilítenle al portador, que es un hombre avanzado en edad, una montura y lo que ver- balmente pida, un tambor con su caja para la tropa, y si se puede una carga de romo que eso es muy bueno para animar la gente en caso de pelea, así como necesito sustancia para la tropa que se me está quejando». 17 Para la Batalla de Santiago el 30 de marzo hubo que organizar los bata- llones de la Guardia Nacional de La Vega, San Francisco de Macorís y Moca, el batallón «La Flor» compuesto por jóvenes de Santiago y otro batallón de Sabana Iglesia, comandado por Ramón Mella, Ángel Reyes y Fernando Valerio, para enfrentar los más o menos 10 mil soldados haitianos que bajo el mando del general Louis Pierrot se acercaban a la principal ciudad del Cibao. Las armas con que se defendió a Santiago en esa batalla fueron los cañones apostados en los tres fuertes: «Dios», «Patria» y «Libertad», fusiles, lanzas y machetes, repartidos entre la artillería, caballería e infantería. La Guardia Nacional que había en cada común estaba compuesta de los jóvenes que bajo la Constitución haitiana se reclutaban para formar este cuerpo auxiliar del ejército permanente. Al proclamarse la Separación esas tropas auxiliares, con alguna experiencia militar, fueron importantes aportes al primer Ejército dominicano.
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