Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

Historia general del pueblo dominicano 249 República. No obstante ser tan diferentes, ambos eran ultraconservadores y siempre buscaron la protección de alguna potencia extranjera. No creían en la viabilidad de la República; pero se turnaron en el poder en esos años y luego IXHURQ FyPSOLFHV \ EHQHÀFLDGRV GH OD $QH[LyQ D (VSDxD $XWyFUDWDV ORV GRV sin ideología, salvo la de sostenerse en el poder, marcaron por décadas el devenir dominicano. L A DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DEL PODER Los historiadores dominicanos reconocen el territorio dominicano en ese período, con una división tripartita: el Cibao que es todo el territorio al norte de la cordillera Central, el Sur que abarca desde la frontera hasta Baní y el Este, que incluye el área de Santo Domingo y toda la llanura oriental. Esa división representa, además, tres tipos de actividades económicas diferentes. El Cibao se caracterizó básicamente por la producción del tabaco para la exportación por Puerto Plata, sistema productivo que implicaba la existencia de minifun- dios familiares para la cosecha y secado de la hoja. El Sur se caracterizó por tener como fuente economía básica el corte de maderas para la exportación. Finalmente, la llanura del Este era la de los hatos de ganado vacuno, cuyo cuero y cebo igualmente se exportaban. Cada tipo de producción implicaba un modo de vida diferente y, por lo tanto, puede decirse, a grandes rasgos, que había en la República Dominicana de mediados del siglo XIX tres regiones con características económicas disími- les. Por lo tanto, el poder económico en cada región, que por supuesto impli- caba el poder político, también era diferente. Los hombres de cada una de esas regiones serían a su vez el resultado de sus respectivos ambientes. La familia campesina cibaeña, productora de tabaco, tenía más cohesión que las de las otras regiones. Su contacto con los compradores de su tabaco y con los exportadores, casi siempre extranjeros, les daría una visión más amplia de la vida que tendrían los demás. Quizás sin saberlo, eran liberales, pues necesitaban del libre comercio y de relaciones de producción más modernas que los hateros del Este y los madereros del Sur. Serían, también sin saberlo, demócratas y preferían los gobiernos civiles TXH ORV WUDWDEDQ FRQ PD\RU LQWHUpV \ FRQ ORV TXH VH LGHQWLÀFDEDQ 3RU HVR HO campesino y el pequeño comerciante del Cibao favorecieron y apoyaron la revolución liberal de 1857 y su Constitución favorita fue la de 1858.

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3