Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

248 Contornos iniciales del Estado dominicano para un dueño de hatos y esclavos. Su familia se trasladó a El Seibo donde Santana acumuló propiedades para convertirse en uno de los hacendados más importantes de la región. Abolida la esclavitud en 1822, los esclavos de la familia Santana pasaron a ser sus peones, pero conservando esa relación de sumisión y obediencia frente al amo. /D ÀJXUD GH 6DQWDQD OD GHVFULEH PX\ FODUDPHQWH %DOFiFHU ©KDELWXDGR D OD naturaleza, al hato, a los bosques de madera, al trato directo con los animales. Su personalidad va moldeándose gradualmente de una forma ruda, grotesca, tiránica, no solo como consecuencia de sus experiencias individuales, sino también condicionado por el medio ambiente de la sociedad en que vive». 8 Santana fue unhombre a quien le resultabandifíciles el diálogo, la negocia- ción y la transacción. Las cosas tenían que hacerse a su manera o no se hacían. Difícil condición para dirigir un nuevo país que en circunstancias adversas pretendía establecer un gobierno democrático, electivo y representativo. Desde muy al inicio Santana mostró su intolerancia y prepotencia, cuan- do se negó a jurar la Constitución de noviembre 1844 si no le otorgaban po- deres ilimitados y no cejó hasta que insertaron en la misma el artículo 210. Luego, su famoso enfrentamiento con el arzobispo Portes lo retrata de cuerpo entero. Rodríguez Demorizi recuenta en detalles los epítetos que se lanzaron presidente y arzobispo. Como vimos más arriba, Santana no permitía que hu- biera dos potestades enfrentadas y a la negativa de Portes de jurar «esa cons- titución maldita, esa constitución herética», Santana respondió: «Advierta Su Ilustrísima que yo no soy hombre de la fuerza: yo soy hombre de pueblo, yo sigo al pueblo, yo voy con él. Y si el pueblo me dice —vamos a lanzarnos en un despeñadero— yo me lanzo con él». 9 La respuesta de Portes fue: «Bueno: embárqueme». No se embarcó de inmediato, pero sí algún tiempo después, y así Santana se quitó del medio a este importante rival. La agresividad de Santana ante la importancia de su adversario nos per- mite imaginar cómo actuaba ante sus subalternos y sus enemigos políticos. Hubo varios casos célebres: el juicio sumario contra María Trinidad Sánchez, José del Carmen Figuereo, Andrés Sánchez y Nicolás de Barias, condenados a muerte; las prisiones de Feliciano Martínez, Blas Berroa y la expulsión de Eugenia Contreras en el primer año de gobierno; el fusilamiento en diciem- bre de 1847 de los hermanos José Joaquín y Gabino Puello, otrora militares GH FRQÀDQ]D El rival más importante de Santana fue Buenaventura Báez. Rico y educa- GR HQ (XURSD PXODWR FODUR GHPRGDOHV ÀQRV \ HQFDQWR SHUVRQDO %iH] OXFtD VHU la antítesis del «Libertador». Constituyente, ministro, legislador, diplomático \ SHUHQQH FRQVSLUDGRU %iH] IXH OD VHJXQGD ÀJXUD GHO SDtV GXUDQWH OD 3ULPHUD

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