Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
Historia general del pueblo dominicano 239 Ellos fueron Buenaventura Báez, Manuel María Valencia, Juan Nepomuceno Tejera, José Valverde, Miguel Antonio Rojas, Remigio del Castillo y Manuel Ramón Castellanos. /D LQÁXHQFLD GH OD &RQVWLWXFLyQ HVSDxROD SURPXOJDGD HQ &iGL] HQ también es evidente en varios aspectos de redacción y la creación de organismos como las diputaciones provinciales y los municipios. La separación de poderes y los mecanismos del gobierno central copian el sistema de los Estados Unidos. Los primeros nombres de los cuerpos legislativos, «Consejo Conservador» y «Tribunado» provienen de las constituciones francesas del período napoleóni- co. O sea, que se tuvieron a manos los principales textos de la época y de ellos se nutrieron los constituyentes de 1844 para la redacción de la primera Carta Magna de la República Dominicana. De cada uno tomaron algo. La Carta de 1844 fue una Constitución de tendencia liberal, que otorga- ba amplias libertades públicas, representación popular (aunque de segundo grado) en la selección de los legisladores y del presidente. Puede decirse que hubo un espíritu democrático en los redactores de la misma y que la idea mayoritaria era que se creara un Estado democrático liberal, con libertades VXÀFLHQWHV SDUD HO GHVDUUROOR GHO FRPHUFLR VLQ ODV WUDEDV TXH OR KDEtDQ DWDGR en el pasado y sin las discriminaciones raciales que aparecen en los textos haitianos de 1816 y 1843. El pueblo dominicano nació sin xenofobia ni odios raciales, con apertura a las corrientes económicas del mundo de ese momento, con las libertades que eran las de la época. El derecho a voto estaba restringido a ciertos grupos sociales: los propietarios de inmuebles, los comerciantes, los empleados públicos y los militares. Solo podían ser legisladores los propieta- rios de bienes raíces. Este sistema restringido era usual en muchas otras cons- tituciones de la época. En 1844 lo tenían Francia, España, Haití, Venezuela y Chile, entre otras naciones. El país se dividió en cinco provincias y estas, a su vez, en comunes. Las provincias tenían sus propios cuerpos legislativos, llamados Diputaciones Provinciales, y un jefe superior político. Las comunes se regían por sus ayuntamientos, todos de elección popular de segundo grado, es decir, que en asambleas primarias se escogían electores y luego estos escogían compro- misarios en los colegios electorales. Este sistema implicaba que no todos los ciudadanos podían elegir y ser elegidos. Se establecían requisitos para cada una de esas cualidades. La primera elección era para las asambleas primarias, en las cuales solo podían votar los propietarios de bienes raíces, los militares, ORV HPSOHDGRV S~EOLFRV ORV SURIHVLRQDOHV \ DUUHQGDWDULRV GH ÀQFDV FXOWLYDGDV Obviamente esto restringía ese voto primario a una minoría del pueblo. Esas asambleas eran quienes elegían a los regidores de los ayuntamientos, así como
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