Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
224 /D HFRQRPtD \ OD YLGD FDPSHVLQD ÀQHV GHO VLJOR XVIII -c1870) los de cacao. Una diferencia importante entre ellos radicaba en las zonas en que solían establecerse ya que, debido a los requerimientos del cafeto y del cacaotal, los agricultores dedicados a estos cultivos ocupaban tierras más húmedas que las destinadas al tabaco. También existían divergencias en las técnicas de cultivo porque los cosecheros de tabaco empleaban más la rota- ción de cultivos debido a que el tabaco es una planta de ciclo corto, mientras que los cosecheros de café y cacao, por tratarse de plantas perennes, tendían a recurrir al cultivo intercalado. 3RU GHPiV H[LVWtDQ YDULDFLRQHV VLJQLÀFDWLYDV TXH GHSHQGtDQ GH IDFWRUHV ORFDOHV FRPR OD HFRORJtD OD IDFLOLGDG R OD GLÀFXOWDG GHO WUDQVSRUWH OD DFFHVL - bilidad a los mercados, o la existencia de redes mercantiles que facilitaran la venta de los productos agropecuarios. Si bien todo intento de regionalización resulta problemática, haciendo abstracción de una gran cantidad de variables se puede decir que, hacia mediados del siglo XIX , la República Dominicana se dividía en tres grandes regiones. El Sur tenía una economía de cierta diver- sidad debido a sus variadas condiciones ecológicas, determinadas por zonas de vida que iban desde áreas de escasa precipitación pluvial hasta áreas con lluvias intensas. Con todo, en esa región los cortes de madera jugaron un SDSHO VLJQLÀFDWLYR HQ ODV GpFDGDV LQWHUPHGLDV GH OD FHQWXULD \ ODV PDGHUDV llegaron a constituir su principal exportación. Debido al carácter extractivo de los cortes de madera, su explotación fue mermando conforme los árboles se iban agotando o su ubicación se distanciaba de los ríos, que eran usados para transportar los troncos desde el interior hasta la costa, donde eran embarca- GRV KDVWD VXV GHVWLQRV ÀQDOHV 99 Eventualmente en el Sur hubo un desarrollo de la agricultura comercial, tanto de la campesina, centrada en el café, como de la latifundista, basada en la caña de azúcar. Pero estos fueron desarrollos posteriores que quedan fuera del marco temporal de este capítulo. Algo similar se puede decir acerca del Este, que se convirtió en la zona ganadera por excelencia de la República Dominicana luego de la ruina de la región fronteriza como productora de reses debido al colapso de la de- manda de Saint-Domingue. Las vastas planicies del Este, ralamente pobladas, resultaban idóneas para la ganadería extensiva que se practicaba en Santo Domingo/República Dominicana. En dicha zona, la crianza de animales era complementada con la agricultura de subsistencia, si bien en el Este no emer- gió un cultivo campesino que jugara el papel que tuvo el tabaco en el Cibao o el café en el Sur. Esto hizo que los hateros sureños se convirtieran en un SRGHURVR VHFWRU VRFLDO 1R REVWDQWH KDFLD ÀQHV GH OD FHQWXULD GHFLPRQyQLFD los hatos del Este sufrieron la acometida de la agricultura comercial que, en la forma de la plantación azucarera moderna, terminó por convertirse en la
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