Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
222 /D HFRQRPtD \ OD YLGD FDPSHVLQD ÀQHV GHO VLJOR XVIII -c1870) del campesinado, aunque, como se ha indicado, este podía adoptar diversas modalidades, que incluían al montero, que se dedicaba principalmente a la cacería de reses y cerdos montaraces, al campesino conuquero, dedicado a la subsistencia recurriendo a las más elementales técnicas de cultivo —como la «tumba y quema»—, y al «marotero», que dependía principalmente de la recolección de bienes y alimentos. Como es evidente, para estos «campesinos arcaicos» no resultaba necesaria la propiedad privada de la tierra; es más, tal sistema agrario hubiera interferido con sus actividades. Ello explica en buena medida la pervivencia de formas de propiedad que, desde la perspectiva de ciertos sectores ideológicos, resultaban arcaicas y que atentaban contra el desa- rrollo de una agricultura moderna basada en la propiedad individual. Así que al entrar el siglo XIX HQ VXV GpFDGDV ÀQDOHV HO WHPD GH ODV IRUPDV GH SURSLHGDG constituirá un elemento central de la discusión pública; asimismo, se debatirá con mayor intensidad cómo modernizar las prácticas económicas de las gran- des masas rurales. De ahí los alegatos en contra de hábitos ancestrales como la crianza libre, la «tumba y quema», los «botados», el policultivo, etcétera. Pero el caso es que, en 1870, la República Dominicana era un país emi- nentemente campesino, cuya economía y sus formas de vida y de sociabilidad se desprendían en lo fundamental de los estilos prevalecientes en sus campos. Fue en esa dilatada época, que se inició en el siglo XVII , que la historiografía GRPLQLFDQD KD FDOLÀFDGR WUDGLFLRQDOPHQWH FRPR XQD ©pSRFD GH DEDQGRQRª cuando comenzó a forjarse ese mundo rural. Entonces colapsó la autoridad del Estado español sobre el territorio y la población isleña, lo que propició que los habitantes de la Española desarrollaran formas de vida propias, ajenas o de espaldas en buena medida a los designios imperiales. Así siguió ocurrien- do en el siglo XVIII , pese a los intentos por parte de la Corona por encuadrar a Santo Domingo dentro de sus esquemas de poder. De hecho, el estableci- miento de la colonia francesa en la isla Española contribuyó a fortalecer las actividades económicas de los sectores rurales de Santo Domingo, como la ganadería y el cultivo del tabaco. Posteriormente, al ocurrir la sublevación de los esclavos en Saint-Domingue, dichas actividades sufrieron un descenso debido al desplome de la demanda de ganado y de tabaco desde la parte occidental de la Española. 0iV DOOi GH HVWH HIHFWR HFRQyPLFR FR\XQWXUDO VH SXHGH DÀUPDU TXH D ODU - go plazo, la Revolución haitiana tuvo efectos determinantes sobre el mundo rural dominicano. Entre las secuelas de la Revolución se encuentran, como as- pectos sobresalientes, la abolición de la esclavitud, la destrucción del sistema de plantación y la distribución de tierra entre los libertos y los campesinos. Estos procesos eventualmente se dejaron sentir en Santo Domingo, sobre todo
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