Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
220 /D HFRQRPtD \ OD YLGD FDPSHVLQD ÀQHV GHO VLJOR XVIII -c1870) que existiese un sistema de propiedad absoluta ni una delimitación exacta de los predios». 95 Debido a que el terreno comunero permanecía indiviso, los copropietarios expresaban sus derechos sobre el mismo en «pesos de acción», que supuestamente representaban fracciones del valor nominal del terreno en un momento determinado, usualmente en el momento en que se concedió originalmente o en un momento posterior en que fue medido y tasado. Esos pesos de acción conferían derechos de uso sobre el terreno y sobre lo que él contenía, incluyendo las tierras —que podían ser usadas para labranza o crianza—, los árboles, los prados y las aguas. Igualmente, esas acciones con- cedían el derecho a construir una vivienda en el lugar que se desease, siempre \ FXDQGR QR VH LQWHUÀULHVH FRQ HO XVR TXH DOJ~Q RWUR FRSURSLHWDULR OH HVWXYLHVH dando a esa parte del terreno. De igual forma, los condueños no podían cercar como propiedad exclusiva ningún pedazo del terreno, así que si uno de ellos usaba durante un tiempo un predio y luego lo abandonaba, el mismo podía ser ocupado por cualquiera otro de los copropietarios. La explotación de los terrenos comuneros estaba regida por el derecho consuetudinario, y parece que las reglas de uso podían variar de uno a otro terreno comunero. Al menos en algunos de ellos, los derechos de uso de- pendían de la cantidad de pesos de acción que se tuvieran. Por ejemplo, una determinada cantidad de acciones confería el derecho de usar cierto tipo de árboles mas no otros; en dichos terrenos comuneros las maderas preciosas solo podían ser explotadas por quienes poseyeran mayor cantidad de pesos de acción. Esto indica, por supuesto, que el dominio y el usufructo de los terrenos comuneros no eran totalmente equitativos; que entre sus condue- xRV H[LVWtDQ GLIHUHQFLDV TXH VH UHÁHMDEDQ HQ GHVLJXDOGDGHV HQ HO XVR GH ORV recursos. Con todo, el sistema de los terrenos comuneros posibilitó que mu- chos campesinos, con apenas unas pequeñas fracciones de pesos de acción, pudieran disfrutar de recursos más o menos amplios. Gracias a ello podían contar con tierras para sembrar víveres, con pastos y aguas para criar algu- QRV DQLPDOHV \ FRQ ÁRUHVWDV \ DUEROHGDV GH ODV FXDOHV REWHQtDQ PDWHULDOHV GH construcción, frutas, remedios caseros, miel y otros productos. Esto, junto a la baja densidad poblacional del país y el poco valor de la tierra, explica la persistencia de los terrenos comuneros; en algunas regiones de la República Dominicana perduraron hasta entrado el siglo XX . Con todo, los terrenos comuneros tendieron a desaparecer, primero de forma paulatina y, luego, de manera más acelerada. A ello contribuyeron el crecimiento de la población —lo que incrementó la presión por recursos como los suelos, el agua, los pastos y los bosques— y, como concomitante, la creciente valorización de las tierras. Al fortalecer la República Dominicana
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3