Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

Historia general del pueblo dominicano 217 L A ESTRUCTURA AGRARIA Pocos rasgos de la sociedad dominicana del siglo XIX evidencian el predo- minio en ella del campesinado y de las formas tradicionales de vida rural como su estructura agraria. De esta se puede decir que, en gran medida, era de origen FRORQLDO WDQWR HQ OR TXH VH UHÀHUH D ORV XVRV GH OD WLHUUD FRPR D ODV IRUPDV GH OR - grar acceso a ella. 89 Aquí también la comparación con Cuba y Puerto Rico resulta PX\ LOXVWUDWLYD 'HVGH ÀQHV GHO VLJOR XVIII , a medida que la economía comercial avanzaba por las campiñas cubana y puertorriqueña, fueron desapareciendo aquellas estructuras agrarias que se originaron en la colonización española, como el hato de forma circular. En Cuba, este proceso fue más pronunciado en aquellas zonas que se dedicaron al cultivo de la caña de azúcar, si bien en la región oriental de la isla, debido a que la caña no tuvo la misma impronta que en el occidente cubano, dichas formas de propiedad agraria tuvieron ma- yor permanencia. En Puerto Rico, debido a su menor extensión territorial y, en consecuencia, a su mayor densidad poblacional, la desaparición del hato y de otras formas tradicionales de posesión del suelo fue más rápida y tajante que en la Antilla mayor. En Puerto Rico, las estructuras agrarias tradicionales virtual- mente habían desaparecido para la tercera década del siglo XIX , mientras que en &XED HVSHFLDOPHQWH HQ OD UHJLyQ RULHQWDO PDQWXYLHURQ YLJHQFLD KDVWD ÀQHV GH la centuria, cuando fueron golpeadas por la expansión del azúcar —amén de por los efectos de las guerras de independencia. 90 En la República Dominicana, por el contrario, eran contadas las regiones del país en las cuales, para mediados de la centuria decimonónica, había ocu- UULGR XQD PRGLÀFDFLyQ GH OD HVWUXFWXUD DJUDULD (O &LEDR GHELGR DO GHVPHGUR de la ganadería luego de la Revolución en Haití y al fortalecimiento de la propiedad campesina, fue una de las pocas regiones del país donde ocurrió una relativa alteración de la estructura agraria, pese al hecho de que en ciertas de sus comarcas continuaron existiendo formas ancestrales de posesión del suelo hasta bien entrado el siglo XX . 91 Es dable pensar, asimismo, que en las ]RQDV DOHGDxDV D OD FDSLWDO VH IXHURQ PRGLÀFDQGR ODV IRUPDV GH SRVHVLyQ \ GH XVR GH OD WLHUUD FRQ HO ÀQ GH SURSLFLDU XQD SURGXFFLyQ DJUtFROD FDSD] GH satisfacer el consumo de Santo Domingo. Así, en lugares como San Carlos, San Cristóbal y Baní surgieron actividades agrícolas, como la producción de víveres, alentadas por el mercado capitaleño. En diversas partes del país, si no hubo un mayor despliegue de las actividades agrícolas ello se debió a factores FRPR OD GLÀFXOWDG GHO WUDQVSRUWH SRU HO PDO HVWDGR GH ORV FDPLQRV (Q JUDQGHV porciones del país, estos eran virtualmente inexistentes.

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3