Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
216 /D HFRQRPtD \ OD YLGD FDPSHVLQD ÀQHV GHO VLJOR XVIII -c1870) agrarias del régimen también coadyuvó la necesidad del Gobierno haitiano de obtener fondos para pagar la indemnización exigida por Francia a Haití D FDPELR GHO UHFRQRFLPLHQWR GH VX LQGHSHQGHQFLD 3DUD ORJUDU WDO ÀQ %R\HU fomentó la agricultura de exportación, tratando de reeditar el modelo de la plantación, trabajada con mano de obra servil de origen campesino, sistema que quedó expresado en el «Código rural» de 1827. Tanto en Haití como en Santo Domingo los campesinos resistieron los intentos de someterlos a un régimen productivo como el propuesto, lo que contribuyó al fracaso de tal modelo económicosocial. Las corrientes centenarias que habían propendido al surgimiento del campesinado dominicano continuaron operando en esa coyuntura crítica, razón por la cual, lejos de debilitarse, los sectores campe- sinos salieron vigorizados de la Dominación Haitiana. Al respecto, se puede decir que, en conjunto, la Revolución haitiana y sus secuelas erigieron un valladar al surgimiento de una economía de SODQWDFLyQ HQ 6DQWR 'RPLQJR \ TXH SRU HO FRQWUDULR DÀDQ]DURQ OD SHTXHxD propiedad y la economía campesina. Una somera comparación con Puerto Rico y Cuba durante esas mismas décadas resulta aleccionadora al respecto. Tanto en una isla como en la otra, durante la primera mitad del siglo XIX , hubo un auge de la producción de azúcar debido a la expansión de las plan- taciones cañeras y, por supuesto, del trabajo esclavo. En esas islas, a medida que se extendían las plantaciones esclavistas, fueron desapareciendo otras formas de producción agraria, como las estancias, los hatos y los conucos campesinos. Si bien tales estructuras agrarias no desaparecieron del todo ni en Cuba ni en Puerto Rico, lo cierto es que pasaron a ocupar papeles cada YH] PHQRV VLJQLÀFDWLYRV $Vt TXH PLHQWUDV &XED \ 3XHUWR 5LFR VH FRQYHU - tían en sociedades de plantación, Santo Domingo/República Dominicana se GHÀQtD FDGD YH] PiV FRPR XQD VRFLHGDG FDPSHVLQD UDVJR TXH FRPSDUWLy con Haití a lo largo del siglo XIX . 88 Visto en términos de cómo las diferentes clases sociales podían disponer de medios de producción para sustentar sus actividades agrícolas —tierras, aguas, bosques, pastos—, se puede plantear que, durante buena parte de la centuria decimonónica, los campesinos do- minicanos continuaron disfrutando de una situación de «recursos abiertos», en contraposición a lo que sucedió en Puerto Rico y Cuba, donde los cam- pesinos enfrentaron mayores limitaciones para tener acceso a tales bienes. Que así ocurriera se debió en gran medida a las secuelas de la Revolución haitiana en Santo Domingo, de manera especial a sus reverberaciones eco- nómicas y sociales.
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