Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

200 /D HFRQRPtD \ OD YLGD FDPSHVLQD ÀQHV GHO VLJOR XVIII -c1870) Mas no fueron estos los únicos sectores sociales en la ruralía dominicana; hubo otros dos grupos que ocuparon papeles destacados en el campo domi- nicano: el hatero y el campesino cultivador en sentido estricto. Debido a su relevancia, determinada en buena medida porque constituyeron los sectores agrarios que más se vincularon con el mercado, amerita que sean tratados de manera particular en sendas secciones. E CONOMÍA HATERA Como se sabe, los hatos eran dedicados a la ganadería y sus orígenes se remontan al menos al siglo XVII , cuando la agricultura alcanzó su nadir en Santo Domingo y, ante la falta de otras opciones económicas, la población se dedicó a la crianza de animales. En sus momentos iniciales, la ganadería tuvo como aliciente el contrabando de cueros, que alcanzó cifras impresionantes. Por tal razón, la ganadería era de tipo extensivo y se basaba principalmente en la cacería del ganado cimarrón más que en la crianza propiamente di- cha. Tal tipo de ganadería fue posible gracias a la proliferación de animales montaraces en virtualmente todo el territorio dominicano. Posteriormente, en el siglo XVIII FRQ HO HVWDEOHFLPLHQWR \ HO ÁRUHFLPLHQWR HFRQyPLFR GH 6DLQW Domingue, la ganadería dominicana conoció una nueva fase, caracterizada por la venta de ganado vivo en la colonia francesa. Ello no implicó, por VXSXHVWR TXH GHVDSDUHFLHUD OD FDFHUtD GH JDQDGR FRQ HO ÀQ GH REWHQHU ORV cueros; pero sí se redimensionó esa actividad gracias a la demanda de ga- nado en pie que existía en Saint-Domingue. A esto también contribuyó el sistema de «la pesa», que obligaba a los criadores a suplir una determinada cantidad de reses vivas para el consumo de carne en Santo Domingo, la ca- pital de la colonia española. Ciertamente, los criadores preferían vender sus reses en Saint-Domingue ya que allí obtenían precios más altos que los que recibían en la capital. Pese a ello, legalmente estaban forzados a cumplir con «la pesa», así que tanto esta como el comercio de reses con Saint-Domingue incentivaron la cría de ganado. Por tanto, aunque la cacería de ganado cima- rrón continuó existiendo y a pesar de que las técnicas de crianza no sufrieron una transformación radical, hubo un aumento del comercio de ganado vivo. < HVWR FRQOOHYy DOJXQDV PRGLÀFDFLRQHV HQ OD DFWLYLGDG JDQDGHUD 6L ELHQ los hateros siguieron dependiendo en buena medida del ganado montaraz,

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