Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

Historia general del pueblo dominicano 199 siglo XIX ; en las zonas más pobres y marginadas del país constituyeron un grupo perceptible hasta el siglo XX . Con todo, ese «campesinado arcaico» no era homogéneo. González distingue al menos tres variantes, basadas en sus respectivas estrategias de supervivencia. En primer lugar, se encontraban los campesinos «conuqueros», dedicados a una rudimentaria agricultura de sub- sistencia que tenía como elemento central víveres como el plátano y la yuca. Usualmente los conuqueros eran precaristas que no poseían la tierra que cul- tivaban, la que podía ser propiedad de particulares, del Estado o constituir bienes mostrencos. Sus técnicas de cultivo eran extremadamente primitivas y se basaban en la «roza», que estriba en desbrozar un pedazo de tierra, culti- varlo por un lapso de tiempo—que puede durar varios años—, y abandonarlo al tiempo, cuando disminuye su productividad, para hacer un nuevo conuco en otro terreno. Esto hacía que los campesinos conuqueros tuvieron una vida seminómada. Por otro lado, era común que el conuquero tuviera diversos predios sembrados y que a cargo de cada uno de ellos estuviera alguna de sus mujeres, ya que no era infrecuente que tuvieran varias a la vez. 51 En segundo lugar, se encontraban los «monteros», cuyo principal me- dio de vida radicaba en la cacería de animales salvajes, incluyendo reses y cerdos. Esta actividad podía combinarse con la siembra de conucos, a cargo con frecuencia de las mujeres de los monteros, ya que estos solían ausentarse de manera recurrente por varias semanas debido a sus partidas de cacería. Asimismo, los monteros podían practicar otras actividades de índole extrac- tiva, como el corte de maderas, las que eran vendidas en las costas para ser exportadas. Debido a que la cacería de animales cimarrones acarreaba ciertos riesgos, los monteros solían actuar en grupo. 52 La montería generó un tipo so- cial que se movía continuamente de un lugar a otro, por lo que contribuyó a su incursión en tierras vírgenes y, en la medida en que los monteros acompaña- ban sus incursiones con la apertura de conucos, al establecimiento de nuevas iUHDV GH DVHQWDPLHQWR 3RU HMHPSOR ORV PRQWHURV MXJDURQ XQ SDSHO VLJQLÀFD - tivo en la apertura y la eventual colonización del Cibao oriental, como sugirió Pedro Francisco Bonó en su novela costumbrista (O PRQWHUR . 53 El tercer tipo de campesino arcaico eran los «maroteros», quienes, según González, «llevaban una vida principalmente de recolectores», por lo que vivían «a costa de la naturaleza, pródiga en árboles frutales y otras plantas y raíces silvestres». Ocasionalmente podían dedicarse a actividades «de tipo comercial», como el corte y la venta de maderas o la pesca de tortugas, e, incluso, a actividades ilegales, como el hurto y el asalto en los caminos. Por tal razón, usualmente eran catalogados por las autoridades de la época —y, en consecuencia, por las fuentes históricas— como ladrones y rateros. 54

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