Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

Historia general del pueblo dominicano 197 animales. No pocos de ellos habían sido campesinos en sus lugares de origen —por ejemplo, los canarios que emigraron a Santo Domingo—, 46 pero aun así tuvieron que hacer ajustes a las condiciones locales, adaptándose a los suelos, los cultivos y los patrones climáticos del país. Raymundo González ofrece perspectivas sobre los orígenes del cam- pesinado en Santo Domingo/República Dominicana que le brindan mayor FRQFUHFLyQ D ODV LGHDV GH 0LQW] 3DUD HPSH]DU *RQ]iOH] VH UHÀHUH D XQ ©VLJOR FDPSHVLQRª TXH FRUUHUtD GHVGH ÀQHV GHO VLJOR XVIII KDVWD ÀQDOHV GH OD FHQWXULD decimonónica. En ese período de tiempo, lo que el mismo autor denomina «campesinado arcaico» —término que emplea para referirse a los tipos pri- migenios del campesinado dominicano— fue sufriendo transformaciones, al menos en ciertas regiones del país, hasta convertirse en un sector dedicado al cultivo regular de la tierra. Corroborando en buena medida lo argumen- tado previamente por Mintz, González arguye que en el siglo XVIII hubo una buena cantidad de esclavos y libertos que desarrollaron formas de vida de tipo campesino. Existía entonces, según él, «un número muy importante de gentes que sin ser cimarronas, habían dejado de ser esclavos y no tenían in- terés en trabajar como jornaleros en [las] haciendas de campo». 47 Dedicada principalmente a la montería —como se denominaba la cacería del ganado cimarrón y de otras especies salvajes, como los cerdos— y a la agricultura de subsistencia —practicada en pequeños predios llamados conucos—, las autoridades coloniales y los grupos de poder consideraban que la existencia de una población negra y mulata dispersa en los campos constituía un grave problema, tanto porque restringía la disponibilidad de mano de obra como por razones de orden social. En un testimonio citado por González se describe con precisión el tipo de vida de esos «campesinos arcaicos»: Estas gentes viven en lamás ayecta ignorancia y holgazanería; carecen de todo genero de necesidades así en alimentos como en vestidos; un jabalí que cazan en los bosques inmediatos y los plátanos, verdadera providencia de los pobres de América, les brinda sustento sobrado, y en cuanto a vestidos, un pantalón de rusia o un vestido hecho girones les dura años enteros. Así viven en la molicie y la prostitución mue- llemente reclinados en sus hamacas. Personas hay que no conocen la moneda, pues cambian unos entre otros los objetos y alimentos dando así vado a sus necesidades. Nada saben, nada quieren, de nada se ocupan y demuestran en todo y por todo el más entupido LQGHIHUHQWLVPR VLQ GDUVH UD]yQ GH TXH OR HV \ VLJQLÀFD OD SROLFtD ODV jerarquías sociales ni el más pequeño rudimento de Gobierno. 48

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