Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
196 /D HFRQRPtD \ OD YLGD FDPSHVLQD ÀQHV GHO VLJOR XVIII -c1870) GH VXSHUYLYHQFLD GHO FDPSHVLQDGR $VLPLVPR HO (VWDGR XVXDOPHQWH LQWHUÀH - re con las formas de tenencia, de uso y de explotación de la tierra, alterando ORV SDWURQHV H[LVWHQWHV HQ OD VRFLHGDG UXUDO < HVWR JHQHUDOPHQWH EHQHÀFLD D los latifundistas y los sectores más poderosos, quienes suelen encontrarse en una mejor posición para responder a las directrices impuestas por el Estado y, con ello, garantizar, incluso por medios fraudulentos, un mayor dominio de la tierra. Así que el incremento de la presencia del Estado en las áreas rurales WDPELpQ SXHGH LQGXFLU DOWHUDFLRQHV VLJQLÀFDWLYDV HQ ODV VRFLHGDGHV DJUDULDV En Santo Domingo/República Dominicana, como en muchos otros luga- res del mundo, tal fue la situación. No obstante, esto fue un proceso histórico de «larga duración» que, en comparación con lo que sucedió en otros países del Caribe, marchó a un ritmo particularmente lento. Una de las consecuen- cias de ello fue que las transformaciones inducidas por el mercado y por el Estado no tuvieron, en el siglo XIX HIHFWRV FDWDVWUyÀFRV VREUH HO FDPSHVLQDGR y sus actividades. De hecho, se puede argumentar que en Santo Domingo/ República Dominicana el Estado estuvo virtualmente ausente en el mundo rural; al menos su injerencia no fue totalmente determinante en la vida de los sectores rurales. El resultado fue el surgimiento de una serie de grupos sociales que vivían de la tierra y que explotaban sus recursos de manera más o menos libre. A esos grupos se les puede conceptuar como protocampesinos o campesinos reconstituidos . Fueron estos, reiterando las ideas de Mintz, grupos que originalmente formaban parte de otros sectores o clases sociales, pero que, en su adaptación a las condiciones del Caribe, desarrollaron actividades y formas de vida que dependían del uso de la tierra, así que fueron asimilán- dose al campesinado propiamente dicho. 44 Como ejemplo se puede mencio- nar a los esclavos que laboraban en tareas agrícolas. Aunque su libertad era muy limitada, los esclavos del Caribe desarrollaron destrezas en el cultivo de la tierra y en otras tareas que eran semejantes en muchos sentidos a las de los campesinos. Es más, algunos esclavos podían cultivar pequeños predios y disponer de sus frutos, incluso vendiéndolos en los mercados locales. Por lo tanto, muchos de los esclavos que obtenían la libertad terminaban convirtién- dose en campesinos. Algunos obtuvieron acceso a la tierra de forma legal, ya fuese por compra, renta o aparcería, o meramente estableciéndose en zonas baldías. Otros lo hicieron como producto de la fuga y el cimarronaje, como ocurrió con los esclavos que se establecieron en el maniel de Neiba, donde surgió una comunidad de esclavos fugitivos que llegó a contar con cientos de miembros y que, en propiedad, se puede considerar una aldea campesina. 45 Algo similar se puede decir sobre los colonos europeos que se asentaron en el Caribe y que terminaron viviendo del cultivo de la tierra o de la crianza de
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