Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

Historia general del pueblo dominicano 195 maíz, y la crianza de vacas, chivos y aves, actividad de la que pueden obtener carne, leche y huevos. Sin embargo, cuando las condiciones son propicias, también se dedican a la siembra de productos que pueden mercadearse y ge- nerar algún ingreso monetario. El tabaco constituye un caso ejemplar. Planta originaria de América que pronto encontró un mercado entre los europeos, el consumo de sus hojas —como andullo para mascar, en cigarros o picadillo para fumar, o en rapé para inhalar—era común entre los habitantes del Caribe. Pero al surgir una demanda externa por el tabaco, su cultivo se convirtió en una actividad comercial que, en el caso de varios países caribeños —entre ellos Santo Domingo/República Dominicana— se convirtió en un importante cultivo campesino destinado al mercado. 43 Los vínculos de los pequeños productores rurales con el mercado cons- tituyen una de las causas principales de transformación de las economías campesinas. Esto se debe a que, con frecuencia, la venta de los productos agrícolas —especialmente de los que requieren algún tipo de elaboración o preparación, o de aquellos que deben transportarse a regiones distantes— es efectuada por negociantes y comerciantes que, aunque provengan del mismo campesinado, se van distanciando de sus orígenes hasta convertirse en un sector social con rasgos distintivos cuya posición social pasa a depender de la exacción económica de los pequeños agricultores. Así, entre los campesinos y los mercados surge una red de intermediarios que adquieren los produc- WRV DJUtFRODV JHQHUDOPHQWH D SUHFLRV EDMRV FRQ HO ÀQ GH FRPHUFLDUORV (VWD VLWXDFLyQ JHQHUD FRQÁLFWRV HQWUH ORV DJULFXOWRUHV \ ORV FRPHUFLDQWHV DXQTXH por otro lado, estos pueden establecer nexos orgánicos con los productores agrícolas basados en relaciones primarias —la familia, la amistad, la vecindad o el compadrazgo— o en esas funciones que cumplen los comerciantes como intermediarios entre el mundo rural y la sociedad más amplia. Debido a su posición estratégica, los comerciantes obtienen un poder económico que se traduce con frecuencia en poder social y político. Este último aumenta ya que los comerciantes usualmente son agentes activos en la vinculación del campo con el mundo citadino y con todo lo que él representa, entre ellos el Estado. En efecto, la ciudad es la sede por excelencia del poder estatal, así que la extensión de las redes mercantiles al campo suele conllevar una mayor in- jerencia del Estado en la vida de los campesinos y los habitantes del campo en general. Esa presencia del Estado suele asumir formas perniciosas para el campesinado, entre ellas el cobro de contribuciones y el establecimiento de sistemas de trabajo obligatorio. También puede implicar la prohibición de determinadas actividades tradicionales entre los habitantes del campo y la re- gulación del uso de ciertos recursos, lo que puede incidir sobre las estrategias

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