Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III
194 /D HFRQRPtD \ OD YLGD FDPSHVLQD ÀQHV GHO VLJOR XVIII -c1870) un papel central en las actividades económicas de los campesinos, si bien ella es complementada con otras labores, entre las cuales se encuentran el pasto- reo, la ganadería y la crianza de animales en general, la recolección de frutos silvestres, la cacería, la pesca, y la elaboración de utensilios, herramientas y bienes diversos. Generalmente, estos últimos objetos y útiles son fabricados con lo que obtienen los campesinos de su entorno natural. Por tal razón, los bosques, los suelos, las sabanas y los cuerpos de agua también ocupan un SDSHO VLJQLÀFDWLYR HQ OD YLGD GH ORV VHFWRUHV FDPSHVLQRV TXLHQHV REWLHQHQ GH HOORV ³DPpQ GH FRPHVWLEOHV³ PDGHUDV ÀEUDV URFDV \ RWUDV PDWHULDV SULPDV para confeccionar casas, muebles y útiles para el hogar, vestidos y atuendos, y herramientas de trabajo. Tener acceso a las materias primas que permiten a los habitantes del campo elaborar estos bienes constituye un factor determi- nante en su bienestar ya que, de otra manera, deben obtenerlos de alguna otra forma, con frecuencia comprándolos en los mercados. Originalmente la literatura antropológica concibió a los campesinos FRPR PHURV SURGXFWRUHV GH VXEVLVWHQFLD TXH WHQGtDQ D OD DXWRVXÀFLHQFLD por lo que supuestamente eran ajenos a la producción para el mercado. No REVWDQWH GLFKD FRQFHSFLyQ VH IXH PRGLÀFDQGR D PHGLGD TXH VH KLFLHURQ HV - tudios más abarcadores sobre las economías agrarias y se constató que en diversos momentos históricos y en variadas regiones del planeta, los campe- sinos participaban activamente en la producción mercantil. Esto llevó a que se reconceptualizaran los vínculos de los campesinos con las economías de mercado. Hoy en día se acepta que, si bien tratan de producir la mayoría de los bienes que consumen —disminuyendo de tal forma sus gastos—, y que la supervivencia de sus familias constituye el objetivo central de sus actividades económicas, los campesinos también pueden destinar parte de su producción a la venta o al trueque en los mercados locales o regionales. Para que ello ocu- rra, por supuesto, deben surgir condiciones que propicien su participación en tales intercambios. Por ejemplo, debe existir una demanda de los bienes producidos por ellos, así como la posibilidad de transportarlos a los merca- dos. Asimismo, los campesinos deben considerar que el intercambio de sus SURGXFWRV OHV UHSRUWD DOJ~Q EHQHÀFLR \D VHD HQ PRQHGD R HQ OD REWHQFLyQ GH aquellos artículos que necesitan y que adquieren gracias al trueque de sus frutos. De otra forma, los campesinos optan por retirarse de los mercados y por dedicarse a la agricultura de subsistencia. En Santo Domingo/República Dominicana —como en otros lugares del Caribe y de América Latina—, los sectores campesinos han mantenido una actitud pragmática ante el mercado. Ciertamente, han intentado garantizar su supervivencia mediante el cultivo de sus alimentos básicos, entre los cuales se destacan el plátano, la yuca y el
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