Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

Historia general del pueblo dominicano 191 Los datos disponibles no permiten calcular con exactitud cómo se divi- día la población entre las zonas rurales y las áreas urbanas. Por otro lado, GHÀQLU HVWDV ~OWLPDV UHVXOWD KDUWR GLItFLO GHELGR D OD SUHFDULHGDG GHO PXQGR urbano dominicano ya que, como se ha visto, la mayoría de los poblados eran meras aldeas o pequeños poblados compuestos por unas cuantas decenas de casas, construidas no pocas de ellas con los mismos materiales y siguiendo los estilos que se empleaban para fabricar las viviendas rurales. Así que en los poblados —incluso en los principales núcleos urbanos, como Santo Domingo \ 6DQWLDJR³ DEXQGDEDQ ODV FDVDV HGLÀFDGDV FRQ WDEODV U~VWLFDV \ WHFKDGDV FRQ SHQFDV GH SDOPD (Q OR TXH D VXV KDELWDQWHV VH UHÀHUH VHJXUDPHQWH PX - chos de ellos —sobre todo los que vivían en los caseríos más pequeños— se dedicaban a tareas agrícolas o a labores que de una u otra forma se derivaban de estas. Es decir, en el Santo Domingo de entonces el mundo rural ejercía XQD LQÁXHQFLD VREUHGHWHUPLQDQWH VREUH HO LQFLSLHQWH \ IUiJLO PXQGR FLWDGLQR FX\D SUHFDULHGDG VH UHÁHMD HQ ODV FLIUDV VREUH OD SREODFLyQ XUEDQD TXH VHJ~Q datos de 1842, era de poco más de 18% para todo el país, aunque existían diferencias de una a otra región. Así, en la provincia de Santo Domingo un 27% de la población vivía en poblado; en la de Azua ese guarismo era de 20%; en las provincias de La Vega y de Santiago oscilaba entre 16-17%; y en la de El Seibo era apenas de un 13%. 39 Existían, asimismo, diferencias regionales en la cantidad de personas que, en promedio, habitaban las viviendas localizadas en los poblados. Es más, las cifras disponibles, referentes también a 1842, indican un patrón re- gional claramente diferenciado. En el Sur —que comprendía las provincias de Santo Domingo y Azua— el promedio de personas por casa era de 10.8, si ELHQ HVWH HUD XQ YDORU DWtSLFR LQÁDGR GHELGR D OD SUHVHQFLD HQ HVD UHJLyQ GH Santo Domingo, la capital, que contaba con unos 6,000 habitantes y con solo 300 viviendas, lo que hacía que el promedio de residentes/casa fuese de 20 personas. Por lo tanto, al eliminarse este valor extremo, el promedio regional desciende hasta poco más de seis residentes por vivienda, lo que está más cercano al promedio general del país, que era de cinco personas por casa. Sea como sea, lo más interesante de todo esto estriba en el número de habitantes por vivienda urbana en el Cibao. En la región en conjunto, el promedio era de solo 3.3 personas por casa; en varios poblados cibaeños dicha cantidad era más reducida aún, como era el caso en Moca (2.1), San Francisco de Macorís (2.7) y San José de las Matas (2.3). Los guarismos más altos correspondían a La Vega (3.5), Santiago (3.7) y Puerto Plata (4.0), que eran, precisamente, las principales localidades urbanas del Cibao. Explicar las diferencias del Cibao respecto del Sur y el Este, llamativas por demás, trasciende los objetivos de

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