Historia General del Pueblo Dominicano Tomo III

Historia general del pueblo dominicano 189 siguió en lo fundamental una línea ascendente a lo largo de esa centuria: en 1840 calcula unos 107,000 pobladores; para 1860 propone una cifra que sobre- pasa los 190,000; y en 1870 morarían en Santo Domingo aproximadamente un cuarto de millón de personas. 34 Este último guarismo implica que la densidad poblacional del país sería de algo más de cinco personas por kilómetro cua- drado, lo que duplica la relación de habitantes/área existente en 1783. (VWH DYDQFH GHPRJUiÀFR IXH VLJQLÀFDWLYR VLQ GXGD DXQ DVt 6DQWR Domingo poseía una población muy rala, que vivía dispersa en su vasto terri- WRULR 3RU HMHPSOR /HVFDOOLHU UHÀHUH TXH HQ WRGD OD FRPDUFD GH 6DQWLDJR contaba con unos 8,000 habitantes, si bien la mayoría de ellos vivían «dise- minados en [el] gran número de hatos existentes por las cercanías hasta una distancia de 10 leguas a la redonda». La ciudad propiamente contaba apenas con unas 400 viviendas. 35 Asumiendo que en ellas habitaran en promedio cinco personas, esto implicaría que el poblado en sí contaría con unos 2,000 habitantes, o un 25% del total, y que tres cuartas partes vivían en los campos santiagueros. En La Vega prevalecía un patrón de asentamiento muy similar al ya descrito. Citando a Moreau de Saint-Méry, Manuel Vicente Hernández González señala que «parte de sus pobladores “viven siempre en el campo y esparcidos aquí y allá” en un territorio que comprende en su totalidad más de 8,000 individuos». 36 Puerto Plata, por estar ubicado en una zona costera —lo que le brindaba innegables ventajas para practicar el comercio con la vecina colonia francesa—constituye un ejemplo particularmente elocuente acerca del desparramiento de la población dominicana. Hacia 1788 se calculaba que su SREODFLyQ RVFLODED HQWUH \ SHUVRQDV GH HVWDV XQD SDUWH VLJQLÀFDWL - va vivía esparcida en los hatos que circundaban el poblado, erigido alrededor de la bahía. 37 Debido a la abundancia de tierras y a la ausencia de una presión sobre ellas, durante la mayor parte del siglo XIX prevaleció un patrón de asen- tamiento disperso, como sugieren numerosas fuentes históricas y como ha demostrado Marte usando una serie de procedimientos estadísticos. 38 Por otro lado, la población estaba desigualmente distribuida en el territo- rio y tuvo ritmos de crecimiento diferenciados. Esto se evidencia claramente al examinar la evolución de la población dividiendo el territorio dominicano en tres regiones: el Cibao, el Sur y el Este. Como se verá más adelante, esta di- YLVLyQ UHJLRQDO HVWi VyOLGDPHQWH DÀQFDGD HQ OD KLVWRULRJUDItD GRPLQLFDQD \ VH fundamenta sobre todo en criterios económicosociales. Así que resulta conve- QLHQWH UHFXUULU D HOOD SDUD WUD]DU ODV WHQGHQFLDV GHPRJUiÀFDV HQ ORV VLJORV XVIII y XIX . Tal como muestran las cifras que se reproducen en el Cuadro 1, durante el siglo XVIII la mayoría de la población tendía a concentrarse en el Sur; en 1739 esa proporción era de casi 60%, mientras que el Cibao contaba con algo más

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